
El eneagrama es un símbolo -introducido en Occidente por filósofo de origen armenio George I. Gurdjief (1877-1949)-, consistente en una figura geométrica, una circunferencia con nueve puntos de referencia que representan los nueve estilos de personalidad fundamentales y sus distintas interrelaciones.
“Estos nueve tipos de personalidad constituyen grupos de personas que se asemejan entre sí por características comunes, por una forma particular que los diferencia de los otros ocho tipos, y que se basa en la percepción misma que las personas del mismo tipo tienden a tener respecto del mundo, de sí mismos y en cómo enfrentan el día a día”. El 1 es el reformador: racional, perfeccionista, con fuertes convicciones, la verdad y la justicia son sus valores básicos , sigue las normas al pie de la letra por temor a no ser perfecto; el 2 el ayudador: humanitario, generoso, busca resolver los problemas de los otros para así olvidar los propios; el 3 el triunfador: pragmático, ambicioso, competitivo, en su lado positivo usa su talento y busca satisfacer las necesidades de los otros, en su aspecto negativo es capaz de saltarse cualquier norma con tal de conseguir el éxito; el 4 es el individualista: sensible, introspectivo, reservado, discreto y temperamental, a veces con tendencias depresivas, busca poner de manifiesto su singularidad ya que tiene miedo a no ser importante para lo otros; el 5 es el investigador: innovador, cerebral, reservado, es curioso le encanta aprender sobre cosas poco comunes, centra su dedicación en una tarea hasta conseguir conocerla a fondo; el 6 es el leal: comprometido y escéptico, encantador y cuidadoso, busca la seguridad por lo que trata de anticipar los problemas para poder solucionarlos cuando aparezcan; el 7 es el entusiasta: sensible, creativo, optimista, vivaz, versátil y extravagante, le apasiona lo novedoso; el 8 es el desafiador: dominante, asertivo, seguro de sí mismo, intenso y apasionado, es líder natural, quiere tener el control de las cosas y tomar decisiones, su miedo fundamental estriba en ser dominado por otros; el 9 es el pacificador: es buen mediador, paciente, hace que la gente se sienta cómoda, no crea problemas, pero puede llegar a ser frío y distante.
El 1, 8 y 9 forman la triada del instinto y reaccionan con las áreas cerebrales que se encargan de la supervivencia utilizando como estrategia la construcción de muros para que no se puedan acercar a ellos; el 2, 3 y 4 conforman la del sentimiento y buscan obtener el reconocimiento y el afecto..., ; la triada del pensamiento la forman los números 5, 6 y 7, protegen su espacio aunque necesitan saber que los demás están ahí...
Se ha convertido en una herramienta cada vez más utilizada por los departamentos de recursos humanos de las empresas ya que -a diferencia de los sistemas tradicionales que se usan en capacitación y desarrollo del personal que sólo dan información de lo que se puede esperar “aptitudinalmente” de las personas-, el eneagrama pone de manifiesto la dualidad vicio-virtud esencial del individuo permitiendo comprender las “motivaciones intrínsecas y esenciales” de los empleados y su potencial tanto a nivel individual como de equipo, con lo que se puede optimizar su función, al tiempo que ayuda a abordar los conflictos en las relaciones. Pocos parecen dudar de su utilidad, la cuestión es saber si se emplea correctamente.
Fotografía: Magnolias
Etiquetas: Eneagrama, personalidad